Begoña Elola, jóven emprndedora construyó una marca mexicana de sportswear desde la necesidad de su propia generación — en entrevista para How Collective Hub.
El sportswear dejó hace tiempo de ser ropa exclusiva para el gimnasio. Hoy es el uniforme por default de toda una generación: para dar clase de cicling, para el café de la mañana, para la junta de trabajo casual y para el vuelo largo. El fenómeno tiene nombre, athleisure, y también tiene un tamaño descomunal: el mercado global alcanzó un valor estimado de entre 400,000 y 420,000 millones de dólares en 2024-2025, con un crecimiento anual proyectado cercano al 9%, de acuerdo con distintas consultoras internacionales como Grand View Research y Precedence Research. Solo el mercado global de leggings — la prenda más representativa de la categoría — llegó a 38,550 millones de dólares en 2024.
Una marca nacida de una carencia real. Ahí es exactamente donde nace LUMA, la firma mexicana de ropa deportiva y casual creada por Begoña Elola, una joven empresaria que comenzó su proyecto a los 18 años. "Comencé el proyecto en el momento en el que empezaron a surgir muchísimas opciones de clases como el cycling, el barré, el pilates y más, disciplinas donde la música y las prendas para sentirse cómoda empezaron a brillar, no habiendo tantas marcas, solo las globales como Lululemon o Alo, marcas que además son caras, sobre todo para gente joven", cuenta Begoña en entrevista para How Collective Hub.
La anécdota que lo resume todo es casi universal para cualquier veinteañera mexicana con ganas de verse bien en clase de pilates: "Mi mamá me decía que no me iba a comprar un outfit de 6,000 pesos a mi edad. Es entonces cuando, de la misma necesidad que yo tenía de encontrar opciones cool, cómodas y atemporales — y no lo mismo que otras marcas de deporte ofrecen — nace LUMA", explica.
Calidad heredada, visión de negocio propia. El proyecto de Begoña no partió de cero en términos de conocimiento textil. "Tengo un background familiar: mi abuelo era textilero, mi mamá me apoya mucho en la investigación y armado de mis primeras piezas, y telas de buena calidad sí o sí están en mis prendas; nunca sacrifico la calidad", cuenta. A eso se suma una formación en Administración de Empresas, que según ella "me ha ayudado a la planeación y expansión de la marca": LUMA está por abrir dos sucursales adicionales a la que ya opera en Pedregal.
La historia de Begoña no es un caso aislado, sino parte de una tendencia medible. De acuerdo con la Radiografía del Emprendimiento en México 2024 (edición Mujeres) de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), 25% de las empresas del país han sido fundadas exclusivamente por mujeres, con una edad promedio de fundación de 33.4 años — casi el doble de la edad a la que Begoña arrancó LUMA. En el sector específico de la moda, la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CANAIVE) reporta que 60% de las nuevas marcas mexicanas son hoy proyectos independientes impulsados por jóvenes diseñadores y creativos, apalancados en redes sociales y comercio electrónico para competir directamente con las marcas globales.
Un mercado mexicano que también está creciendo. El terreno que pisa LUMA no es pequeño: el mercado mexicano de ropa deportiva (activewear) se proyecta en aproximadamente 15,000 millones de dólares en 2025, con un crecimiento anual estimado de 8.2%, según Cognitive Market Research. Y las preferencias de consumo confirman el diagnóstico de Begoña: un estudio de YouGov de 2024 encontró que Nike y Adidas encabezan las marcas de ropa deportiva más consideradas por las mexicanas, seguidas por Levi's, Puma y Converse — es decir, el mercado sigue dominado por gigantes globales, dejando un espacio evidente para marcas locales que entiendan las necesidades específicas de la consumidora joven mexicana.
LUMA responde a ese espacio con un catálogo que hoy incluye tops, mallones, faldas, hoodies, camisetas, chalecos y pantalones, pensado por el momento exclusivamente para mujer, aunque la colección masculina ya está en camino. Es, en el fondo, la misma lógica que ha impulsado a disruptores globales como Alo Yoga frente a Lululemon: no competir en escala, sino en cercanía — ofrecer prendas con stretch, buen material y diseño cuidado, a un precio que la generación que las viste realmente pueda pagar.
Con dos aperturas en puerta y una fundadora que entendió el mercado desde su propia frustración de consumidora, LUMA se suma a una nueva generación de marcas mexicanas de moda que están construyendo, prenda por prenda, una alternativa real a los gigantes globales del sportswear.

























