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El código de vestimenta de la Gala Vogue de Día de Muertos 2026: Muralismo femenino a través de pinceladas, color y tejidos

La Gala Vogue de Día de Muertos invita a utilizar el código de vestimenta como una forma simbólica de mantener viva la memoria.

RR

Rosenda Ruiz

Periodista, experta en comunicación estratégica y lifestyle

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El código de vestimenta de la Gala Vogue Día de Muertos 2026 celebra el legado de las mujeres en el muralismo mexicano. Bajo el nombre “Muralismo femenino a través de pinceladas, color y tejidos”, el público invitado honrará la obra y lucha de las primeras mujeres que transformaron la fuerza de su arte en una herramienta de emancipación femenina frente al poder patriarcal.

Para saber cómo vestir en esta tradicional velada, es necesario comprender que el vínculo de la celebración al Día de Muertos con el homenaje a las muralistas que trascendieron el plano físico se consolida al recordar y celebrar quiénes fueron, cómo fueron sus obras y qué significó su movimiento dentro del contexto en que vivieron, así como su impacto en la actualidad. Posteriormente, las personas asistentes podrán utilizar el acto de vestir como una forma simbólica de mantener viva la memoria.

Las velas, altares, catrinas y flores de cempasúchil seguirán siendo los elementos que enmarcan esta tradición mexicana, pero es mediante la vestimenta que recordaremos la vida y obra de las primeras muralistas en la historia de México.

En la noche de la Gala Vogue Día de Muertos los invitados pueden inspirarse para cumplir con el código de vestimenta observando las obras de las muralistas: El tipo de vestimenta que plasmaban en sus personajes, los colores, las formas y texturas que utilizaron en sus pinturas funcionan como una ventana para reflexionar sobre el mensaje que dieron en la época posrevolucionaria y cómo este se traduce en la moda actual, incluso desde el plano conceptual.

Una mirada al pasado será fundamental para planear la vestimenta de la gran velada. “En el México de los años 30, ser mujer y vestir algo iba más allá de una simple decisión estética. La moda femenina de la época aún cargaba el peso de las convenciones porfirianas —faldas largas, corsés, guantes— mientras el país vivía la efervescencia posrevolucionaria que empezaba a cuestionar esos códigos”, dice Ramón Barreto, Adaptation Editor.

A finales de esa misma década, había ocurrido lo insólito: con la invención del nylon, las fibras sintéticas comenzaban a incorporarse como una opción comercialmente viable y con ello vendría la democratización de la moda. Las medias, que anteriormente estaban hechas de materiales como la lana y la seda, dejaron de ser exclusivas de la alta aristocracia y se convirtieron en parte del nuevo armario femenino. Con la llegada de las medias de nylon también vendrían más cambios en la forma en la que las mujeres se apropiaron de roles en la sociedad que antes estaban limitados al género masculino. "Para las mujeres artistas, y en particular para las muralistas, esta tensión era todavía más marcada: se movían en un gremio dominado casi exclusivamente por hombres, donde subirse a un andamio o manchar la ropa de pintura ya era en sí mismo algo moderno.

Frente a esa realidad, el vestuario femenino de las artistas —muchas veces más práctico, con pantalones o batas de trabajo, alejado de los ideales de “feminidad” impuestos por la moda de Francia— se convirtió también en una forma de resistencia frente a lo que se esperaba de una mujer ‘decente’ de la época”.

De ahí que el overol sea una de las prendas que más se asocia con el estilo de las muralistas. Por ejemplo, Aurora Reyes (1908-1985), quien es considerada la primera muralista de México, portaba overoles deteriorados por los restos de la pintura y el uso en los andamios. En sus fotografías, el tejido de esta prenda luce naturalmente desgastado por las horas de trabajo y las pinceladas que se mezclaban con el color original de la ropa.

Cuando no llevaba el pincel en la mano, el estilo de Reyes se puede mirar a través de la amalgama de la moda de los 30, con su cabello corto con rulos hacia atrás. En unas de sus fotografías se le puede observar con un sombrero de ala corta inclinada y curvada, con una flor que ornamentaba la copa, popular entre las tendencias de aquella década. La muralista originaria de Chihuahua se reunía con el grupo reducido de mujeres con lazos en la sociedad intelectual y artística de la época, como Frida Kahlo y Concha Michel. Eventualmente, al igual que ellas, llevó huipiles y tradicionales vestidos bordados, así como el peinado de diadema de trenza que caracterizó parte de su imagen.

Por aquel entonces, en París la moda de los años 30 dejaba atrás los excesos de la década anterior para adoptar líneas más sobrias pero igual de sensuales: las grandes crisis económicas y el periodo de entreguerras marcaron las tendencias, mientras las actrices de Hollywood se convertían en referentes de estilo dentro y fuera de la pantalla. Los vestidos se ceñían al cuerpo, con espaldas descubiertas, cinturas marcadas y siluetas alargadas al estilo art déco, mientras los sombreros de ala ancha y los guantes largos completaban atuendos elegantes.

En la Ciudad de México, estas influencias europeas llegaron filtradas por revistas y por el cine, pero convivieron con una búsqueda de identidad nacional. Al mismo tiempo, las personalidades del cine mexicano comenzaron a influir de forma decisiva en la moda nacional, marcando muchas veces las tendencias de la época y conviviendo con elementos de la vestimenta tradicional, como el rebozo, que muchas artistas —entre ellas las mismas muralistas— adoptaron como símbolo de mexicanidad frente a la elegancia afrancesada de la clase alta.

El estilo de las muralistas en México se extendió con nombres como el de Rina Lazo (1923-2019), quien intercalaba atuendos sofisticados con algunos más relajados, como cuando en ocasiones llevaba pantalones de tafeta de seda y cuellos altos con hermosos collares y en otras simplemente se limitaba a las camisas de rayas anudadas por el frente.

Por otra parte, Elena Huerta (1908-1997), quien pintó el mural más grande hecho por una mujer en México, definió su estilo con sus característicos lentes redondos. En su obra “La historia de Saltillo”, Huerta retrató la historia de Coahuila desde la época colonial hasta los años 70, momento en el que realizó el mural. Ese mural es un ejemplo de cómo la vestimenta para la Gala Vogue Día de Muertos puede tomar inspiración con los personajes retratados por la artista, marcados por el contexto histórico y condición social de cada siglo. Hombres vestidos de aviadores, obreros y personas clave como Benito Juárez también figuran como punto de referencia. Las mujeres de los años 70, que aparecen dentro de las manifestaciones, visten en colores primarios y vibrantes, del verde al amarillo, sus prendas se pueden observar sin estampados y en contrastes de color. Mirar esta magnífica obra es una invitación a imaginar todas las posibilidades que se pueden extraer de la moda que abarca casi 500 años en la historia de México.

Un ejercicio similar se puede hacer con la obra de Aurora Reyes, Ataque a las maestras rurales (1936). La obra concebida en El Centro Escolar Revolución, ubicado en las avenidas Niños Héroes y Arcos de Belén, fue parte de un programa mural que “debía plasmar los ideales educativos basados en la igualdad y el progreso”, tal como lo detalla la curadora de arte, Dafne Cruz Porchini. En la escena, que de acuerdo a la historiadora de arte Dina Comisarenco, perteneció a un hecho real, una maestra es golpeada por dos hombres mientras unos niños se esconden aterrados por el acontecimiento. La mujer porta un vestido largo en tonos rojizos ocre y unos zapatos negros puntiagudos de tacón bajo.

La paleta de colores terrosos se asemeja a la utilizada en la obra Mujer cargando a su hijo (1952) de la artista Fanny Rabel (1922-2008), donde se observa a una mujer hincada, con un peinado de trenza y una vela en la mano, que porta una falda larga negra acompañada de una camisa rosa con volantes sobre los hombros, y un rebozo liso de tonos grisáceos donde lleva a su hijo.

Múltiples son las obras de las muralistas que nos inspiran a interpretar su lucha, utilizando la moda como una forma de recordarlas y honrarlas. La Gala Vogue Día de Muertos 2026 será una velada tradicional que encuentra su motivo en las raíces de la historia de México, retratada a gran escala en los murales que forman parte de quienes somos.

Texto: Cortesía VOGUE México

RR

Rosenda Ruiz

Periodista, experta en comunicación estratégica y lifestyle

Los viajes, restaurantes, las marcas, el lifestyle, la moda y la lectura han sido mis mayores pasiones en la vida. Hoy, a mitad del viaje, he recopilado experiencias, historias, anécdotas y risas.

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