Un verano al aire libre, caminando entre piedra, sol, viento y silencio. Así aparece Le Bonheur, la nueva propuesta de Jacquemus para el verano 2027: una colección que no busca únicamente vestir el cuerpo, sino devolverlo a un paisaje. Presentada en Île-Rousse, Córcega, en el camino hacia el Phare de la Pietra, la pasarela convirtió la naturaleza mediterránea en arquitectura emocional: roca dorada, luz dura, brisa marina y una idea muy precisa de felicidad.
En términos de moda, Simon Porte Jacquemus vuelve a su territorio más reconocible: el sur, el sol, la sensualidad limpia, la silueta aparentemente sencilla pero construida con intención. La colección trabaja una tensión muy Jacquemus: ropa que parece fácil, casi espontánea, pero que en realidad depende de proporciones exactas. Hay faldas globo, tops mínimos, vestidos vaporosos, transparencias controladas, pantalones amplios, rayas marineras, ballet flats, pañuelos de cabeza y una paleta que viaja del blanco óptico al amarillo solar, del rojo encendido al azul piscina. La lectura no es nostálgica; es una sofisticación del verano como código visual.
Las telas son el verdadero lenguaje de Le Bonheur. La colección explora organza transparente, tafetán técnico, texturas orgánicas personalizadas, piel extremadamente fina y tratamientos como piel manipulada con efecto shibori; también aparecen piezas con volumen ligero y calzado plegable, como las Les Ballerines Pietra. La fuerza está en cómo esos materiales reaccionan al exterior: no se ven encerrados en una sala blanca, sino probados por la luz, el viento y el movimiento del cuerpo. En esa decisión hay una idea potente: la ropa de verano no debe solo verse bien, debe respirar.
El corte es amplio, pero no descuidado. Jacquemus propone una sensualidad sin exceso: escotes limpios, hombros expuestos, cinturas relajadas, pantalones de gran caída, faldas que se proyectan desde la cadera y prendas superiores casi elementales. Elle describe la colección como una mezcla de formas “sencillas pero escultóricas”, una fórmula que resume bien el ADN actual de la marca: reducir la prenda hasta volverla memorable. La silueta masculina también gana ligereza: camisas abiertas, trajes suaves, shorts amplios, sandalias y bolsos de gran formato. El hombre Jacquemus ya no es solo acompañante del imaginario femenino; participa de la misma libertad solar.
Lo interesante es que Le Bonheur no parece diseñada para perseguir tendencia, sino para insistir en una visión. Simon Porte Jacquemus ha construido una de las marcas independientes más reconocibles del lujo contemporáneo porque entiende algo que muchas casas han olvidado: una marca no es solo producto, es atmósfera. Jacquemus nació en 2009 y, desde entonces, ha convertido campos de lavanda, trigo, salinas, playas, Versalles, Casa Malaparte y ahora Córcega en escenarios capaces de viralizar una emoción antes que una prenda. L’Oréal, al anunciar su alianza con la firma, subrayó precisamente esa capacidad narrativa de la marca y su origen ligado al sur de Francia.
La numeralia confirma que Jacquemus ya no es únicamente una marca de culto. La maison reportó ventas estimadas de 270 a 280 millones de euros en 2023, frente a 11.5 millones en 2018 y 100 millones en 2021, según estimaciones citadas por FashionNetwork. Sobre “el año pasado”, el dato debe tratarse con cuidado: no encontré una cifra pública auditada de facturación total 2025; las referencias más sólidas siguen usando 2023 como último gran dato comparable, mientras que Le Monde reportó ventas de 270 millones de euros en 2023 y la entrada de L’Oréal al capital con una participación minoritaria cercana al 10%.
Su presencia física también habla de expansión. Jacquemus se define como una casa independiente con más de 300 empleados, basada en el distrito 8 de París, y con boutiques internacionales en Dubai, Seúl, Nueva York SoHo, Los Ángeles West Hollywood y Londres New Bond Street, después de abrir su primera tienda permanente en 58 Avenue Montaigne, París, en 2022. En su mapa comercial actual también aparecen destinos como Mónaco, Ibiza, Saint-Tropez, Capri, Mykonos, Bodrum y Bahamas, lo que confirma una estrategia de lujo turístico y experiencial más que una expansión tradicional de retail.
Desde Fashion Green Mx, la lectura más importante va más allá de la estética. Jacquemus usa la naturaleza como escenario, pero también como argumento emocional. Ahí está el punto crítico: una pasarela rodeada de paisaje no es, por sí misma, una declaración sostenible. La pregunta relevante es si esta belleza mediterránea se traduce en trazabilidad, materiales responsables, producción consciente y menor impacto. Le Bonheur funciona como una postal impecable del verano, pero el lujo contemporáneo ya no puede conformarse con verse natural: debe demostrarlo.
Aun así, la colección tiene una virtud difícil de negar: propone felicidad sin ruido. Frente a una industria saturada de espectáculo, Jacquemus parece decir que el verdadero lujo está en caminar bajo el sol, con prendas ligeras, cuerpos libres y una silueta que no necesita gritar. Le Bonheur no es solo una colección de verano; es una tesis sobre cómo vestir cuando el paisaje, el cuerpo y la emoción vuelven a encontrarse.
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