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How Travel4 min lectura
Mi visita a una tierra en donde el tiempo no pasa, se transforma
Hay lugares donde el vino se bebe. Y hay otros -muy pocos- donde el vino se entiende y se comunica con el lenguaje de la pasión. Dominio Fournier pertenece a esta segunda categoría: un rincón casi secreto en la Ribera del Duero donde el paisaje no es solo fondo, sino origen, memoria y destino, en donde un camino de tierra te lleva a descubrir una joya oculta lista para ser vista, solo por aquellos que saben apreciarla.
Al lado de Rio del Duero, donde el rio abraza el terroir incesamente como si intentara ahogarlo con su caudal, se erige Dominio Fournier, un vino de culto, con profundidad y raíces inconfundibles que si no has probado debe convertirse en una parada obligada en tu diario de viaje.
HOW THEY LIVE
Vivir aquí es aceptar una conexión y una historia que empieza mucho antes de nosotros. Mucho antes incluso de la vid.
Aquí, la vida sucede entre extremos: inviernos crudos, veranos secos, días intensos y noches frías. Esa tensión, esa amplitud térmica, define el carácter de todo lo que nace aquí.
Hace más de 200,000 años, el Río Duero dibujó este territorio: una terraza fluvial marcada por cantos rodados y suelos pobres que, paradójicamente, dan vida a vinos modestos en número pero profundamente expresivos en calidad.
Más de 65 años de historia vitivinícola después, Dominio Fournier no intenta dominar ese paisaje… lo escucha, lo celebra, lo enaltece.
HOW THEY FEEL
Hay una sensación muy específica al caminar entre estas viñas:
una mezcla de, precisión y respeto, pero sobre todo un gran silencio que te hace conectar y meditar profundamente con la tierra.
Las cepas de tempranillo, rústicas y profundamente adaptadas, no buscan protagonismo. Resisten. Se adaptan. Expresan.
Y eso se traduce en vinos que no gritan, pero permanecen. Que no buscan impresionar, pero sí quedarse contigo porque son para pocos.
Dominio Fournier no seduce desde la opulencia, sino desde la coherencia.
HOW THEY CREATE
Aquí la creación no es intervención, es interpretación.
La filosofía es clara: respeto absoluto por el entorno, mínima intervención y una búsqueda constante de equilibrio.
No hay herbicidas. Hay conciencia.No hay exceso tecnológico. Hay criterio.
En esta bodega,- que parecería liderada por un grupo de grandes amigos - cada decisión es medida: vinos limpios, francos y profundos, donde la variedad se expresa sin artificios.
La barrica acompaña, nunca domina.Las catas ciegas no son protocolo, son convicción.
Pero hay un rasgo que redefine la narrativa: la bodega aquí tienen un liderazgo femenino claro y contundente. No como discurso, sino como realidad operativa.
HOW THEY CONNECT
Si algo define a Dominio Fournier, no es solo su terroir… son sus manos.
Jorge Iglesias es el responsable de la bodega y de esta gran casa. Ribereño, con más de dos décadas en el sector, combina la precisión de la elaboración con una curiosidad que va más allá del vino.
Su interés por la fauna lo llevó a estudiar la biodiversidad del viñedo mediante fototrampeo, entendiendo los hábitos y rutas de los animales que habitan la finca.
De esa observación nació una solución tan simple como brillante: redirigir de forma natural a los zorros hacia zonas afectadas por conejos, reduciendo daños en el sistema de riego sin intervenir de forma
El proyecto —reconocido como ganador en sostenibilidad dentro del “Premio Ideas” de González Byass— sigue evolucionando hoy, con nuevos estudios sobre el impacto de los corzos en la viña.
Más que una anécdota, es una filosofía: entender el ecosistema antes de modificarlo. Jorge Iglesias
En el viñedo, Isabel Cob encarna la fuerza de la tierra. Capataz de las viñas, su carácter castellano no es un rasgo… es una herramienta.
Está tan adaptada a las condiciones climáticas como las propias cepas que cuida.
Observadora, rigurosa y con una capacidad casi intuitiva para leer los tiempos de la naturaleza, Isabel coordina equipos de podadores, dirige el viñedo con precisión y toma decisiones que dialogan directamente con el clima.
Y en bodega, Laura Terrazas, enóloga, aporta una capa esencial: la del control invisible.
Además de participar en la elaboración, lidera todo lo relacionado con seguridad y calidad alimentaria, asegurando que cada botella no solo exprese el origen, sino que lo haga bajo los estándares más exigentes. Su rol es silencioso, pero absolutamente determinante.
Aquí, el vino no es resultado de una sola visión.
Marian Santa María, desde la Gerencia Técnica —con más de 25 años elaborando vinos en Castilla y León— se articula una visión que equilibra conocimiento, experiencia y sensibilidad, entendiendo que cada añada exige una lectura distinta.
Élla lidera una conversación constante entre la tierra y su resultante y entre quienes entienden que la excelencia no es un momento… es un proceso.
Si el vino es cultura, geografía, disfrute estético y emocional, por eso esperamos que nuestros nuevos reposen en tu memoria. Marian Santamaria
Ribera del Duero es una denominación de múltiples caras, pero pocas tan auténticas como ésta.
Una cara que enamora, seduce e inspira y còmo no sucumbir ante ella?
Visitar Dominio Fournier te enamora, -en mi caso- hizo darme cuenta de que aquí no se intenta ser más grande, más moderno o más visible. Se Prefiere ser más fiel y humano. Y es en esa fidelidad a la tierra, al tiempo y a las personas en donde Dominio Fournier encuentra su verdadera grandeza.
LR
Lorenzo Ruíz Martínez
Creo en conectar compañías, marcas y personas creando culto y comunidad. Encuentro inspiración en los viajes, la gastronomía y el vino. Defiendo el Fitness, la Pasión y la Voluntad para hacer q suceda