Inspírate cada semana — suscríbete al newsletter de HOW Collective

Publicidad

Article Top Leaderboard A
How Gourmet4 min lectura

Día de Muertos al estilo Mezcal Oro de Oaxaca: la memoria que se pone en la mesa

En Oaxaca hay recetas, aromas y hasta copas de mezcal que se reservan para quienes ya no están. Preparar una ofrenda permite recordar sus gustos y compartir los saberes que dejaron.

LR

Lorenzo Ruíz Martínez

Compartir:

Durante el Día de Muertos, la gastronomía se convierte en una forma de memoria. Junto con las flores, las velas y los altares, los alimentos dan lugar a una relación que continúa: se prepara aquello que alguien disfrutaba, se recupera una receta y se cuenta la historia de quien la enseñó.

Desde Santiago Matatlán, Mezcal Oro de Oaxaca comparte una perspectiva familiar sobre estas costumbres y sobre los conocimientos que han pasado de generación en generación. Su relato abre una pregunta: ¿cómo permanece una persona en las cosas que seguimos haciendo?

En la cocina, ese vínculo toma una forma concreta. Elegir qué preparar y qué colocar en el altar implica recordar gustos, pero también poner en práctica conocimientos aprendidos al lado de quienes han muerto.

El pan, el chocolate, los tamales o el mole tienen un lugar que depende de la comunidad y de la historia familiar. Su presencia permite mirar la celebración desde el trabajo que la sostiene: conseguir los ingredientes, preparar los alimentos y disponerlos para recibir a quienes se recuerda.

Hablar de Oaxaca exige atender esa diversidad. Las costumbres de una comunidad ayudan a comprender una forma de celebrar, sin convertirse por ello en una descripción de todo el estado.

Una ofrenda que se construye entre varios

En Teotitlán del Valle, comunidad zapoteca de los Valles Centrales, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas documenta el uso de un altar familiar permanente que se acondiciona para estas fechas. El 31 de octubre se colocan pan, chocolate, frutas y flores para recibir a los difuntos pequeños; el 1 de noviembre, la recepción de los adultos incluye mole, tamales y mezcal.

La misma documentación describe las visitas de familiares y compadres, quienes llevan ofrendas que se incorporan al altar. Ese intercambio amplía el sentido de la preparación: distintos hogares contribuyen a un espacio de memoria compartida. El 2 de noviembre, la celebración continúa en el panteón, con flores, música y convivencia.

En esta práctica, cocinar y visitar son acciones complementarias. Una familia prepara la recepción; otras personas llegan con algo que sumar. La ofrenda adquiere forma mediante esas relaciones, además de los objetos y alimentos que la componen.

Esta dimensión permite acercarse al Día de Muertos con una pregunta distinta: ¿qué vínculos hacen posible el altar que vemos? Su apariencia reúne decisiones, tiempo y participación. Mirarlo con atención supone reconocer también a quienes compran, cocinan, organizan y acompañan.

Imagen del artículo

El oficio como continuidad familiar

El mezcal tiene un lugar dentro de algunas de estas ofrendas. En el caso documentado de Teotitlán del Valle, acompaña los alimentos destinados a los difuntos adultos. Su presencia pertenece a una práctica concreta de recepción y recuerdo.

Desde el ámbito de la producción, también permite explorar cómo un conocimiento pasa entre generaciones. Según la historia publicada por Mezcal Oro de Oaxaca, José López Escobar comenzó su trayectoria mezcalera en 1940 y, en 1985, su familia concibió la marca. Son dos momentos de un relato familiar que vincula oficio y continuidad. Fuente: Oro de Oaxaca.

“En nuestra familia, muchas de las cosas que hacemos hoy las aprendimos de quienes estuvieron antes que nosotros”, señala Isabel López, directora general de Mezcal Oro de Oaxaca.

Su observación sitúa la herencia en lo que se hace. Un conocimiento permanece cuando otra persona lo aprende, lo practica y encuentra cómo transmitirlo. En ese sentido, el oficio mezcalero y las recetas familiares permiten pensar la memoria como una actividad que necesita participación para continuar.

Durante el Día de Muertos, esa continuidad toma una forma especialmente visible. Los alimentos elegidos remiten a alguien; las visitas renuevan relaciones; la preparación reúne saberes que todavía se utilizan.

La mesa ofrece un lugar para ese encuentro. Al volver a preparar una receta y compartir la historia de quien la enseñó, una familia hace posible que otra generación conozca algo de esa persona. El recuerdo encuentra así una manera de seguir circulando por eso en How lo celebramos.

LR

Lorenzo Ruíz Martínez

Creo en conectar compañías, marcas y personas creando culto y comunidad. Encuentro inspiración en los viajes, la gastronomía y el vino. Defiendo el Fitness, la Pasión y la Voluntad para hacer q suceda

Publicidad

Article Bottom Rectangle A

Relacionados

Otras piezas sobre los mismos temas.

Más de How Gourmet