El lujo está cambiando. Ya no se trata únicamente de aquello que se posee, sino de aquello que se experimenta y, sobre todo, del tiempo que somos capaces de regalarnos. Hacer una pausa, estar presentes y disfrutar plenamente de un momento se han convertido en algunos de los privilegios más valiosos de la vida contemporánea.

Bajo esta filosofía nace Garden Party, una experiencia insignia de JW Marriott que transforma la naturaleza en escenario, la gastronomía en ritual y la mesa en un punto de encuentro para crear conexiones significativas.
La inspiración se encuentra en la propia historia de J. Willard y Alice Marriott, fundadores de la compañía, cuyo estilo de vida estaba profundamente vinculado con la familia, la naturaleza, el cuidado de los detalles y la importancia de construir comunidades. Hoy, ese legado se traduce en una experiencia que invita a desacelerar y recuperar uno de los placeres más sencillos y quizá más sofisticados: sentarse alrededor de una mesa y compartir.
Del jardín a la mesa
En Garden Party, la naturaleza no funciona únicamente como telón de fondo. Se convierte en parte esencial de la experiencia y también de la propuesta gastronómica.
Las hierbas y elementos botánicos del JW Garden inspiran la cocina y establecen una conexión directa entre los ingredientes y su origen. En JW Marriott Mexico City Polanco, esta filosofía encuentra un escenario natural dentro de uno de los barrios más sofisticados de la Ciudad de México: el JW Garden de Sendero, donde hierbas frescas y elementos naturales forman parte de la identidad del espacio.

La experiencia comienza incluso antes del primer bocado. Una mesa imperial se convierte en el corazón de la celebración y se viste con elementos frescos, principalmente plantas, frutas y verduras que, además de aportar una estética orgánica y sofisticada, pueden reutilizarse posteriormente.
El mismo principio se traslada al menú. Los chefs consideran ingredientes provenientes de productores locales y trabajan con porciones pensadas para evitar el desperdicio de alimentos, demostrando que la sofisticación y la conciencia pueden convivir en una misma experiencia.















