
Entre música en vivo, conversaciones, copas y algunos de los platillos más representativos de la gastronomía poblana, la Onceava Comida de Chiles en Nogada de Tesoros de México Puebla fue un homenaje a una tradición que cada año nos recuerda la riqueza de nuestra cocina.
Por Melanie Beard
Hacienda Santo Cristo, el escenario perfecto
La hermosa Hacienda Santo Cristo fue la sede de este encuentro gastronómico. Llegar a este histórico rincón de Atlixco es entrar en un ambiente donde el pasado sigue presente entre patios, jardines y espacios que conservan el espíritu de las grandes haciendas mexicanas.

La hacienda forma parte de Tesoros de México, una colección que reconoce hoteles y restaurantes que destacan por su excelencia, su hospitalidad y su compromiso con la preservación del patrimonio cultural y gastronómico del país. Rodeados por este escenario, invitados, chefs y amantes de la gastronomía nos reunimos para celebrar uno de los momentos más esperados del calendario culinario mexicano.
Uno de los momentos más especiales de la tarde fue escuchar a mi querido amigo Leobardo Espinosa, presidente de Tesoros de México Puebla. Sus palabras fueron una hermosa reflexión sobre la importancia de conservar nuestras tradiciones y continuar compartiendo la enorme riqueza gastronómica de Puebla.
Detrás de una celebración como esta existe mucho más que una receta. Existe el trabajo de productores, cocineros, hoteles y restaurantes que mantienen vivas técnicas, ingredientes y sabores que forman parte de nuestra identidad.
Su mensaje puso en perspectiva la importancia de iniciativas como Tesoros de México: preservar el patrimonio no significa únicamente mirar hacia el pasado, sino encontrar maneras de mantenerlo vigente y permitir que nuevas generaciones continúen descubriéndolo.
Una mesa dedicada al Chile en Nogada
El protagonista absoluto de la comida fue, por supuesto, el Chile en Nogada. Los restaurantes participantes presentaron sus propias versiones de este platillo emblemático, permitiéndonos recorrer diferentes interpretaciones de una misma tradición.

Chile poblano, relleno, nogada, granada y perejil: pocos platos consiguen reunir tantos contrastes en una sola creación. La suavidad cremosa de la nogada, el carácter del chile y la profundidad del relleno crean una combinación que explica perfectamente por qué esperamos su llegada cada año.
Probar los distintos chiles fue también descubrir la personalidad de cada cocina. Cada receta tenía sus propios matices, pero todas compartían un profundo respeto por la tradición poblana.
Música, vino y una larga sobremesa
La música en vivo acompañó la tarde y creó una atmósfera especialmente cálida. Las conversaciones se alargaban, las copas seguían llenándose y el tiempo parecía transcurrir de otra manera.

Es precisamente en esos momentos cuando una experiencia gastronómica se vuelve memorable. No se trata solamente de lo que llega al plato, sino de todo aquello que ocurre alrededor de él: las personas con quienes compartimos la mesa, la música, el lugar y las historias que surgen entre un bocado y otro.
Atlixco, un destino para saborear
Celebrar esta comida en Atlixco añadió una dimensión especial a la experiencia. Este Pueblo Mágico poblano, rodeado por paisajes extraordinarios y conocido por su tradición floral, tiene una identidad profundamente conectada con la tierra y sus productos.

La cercanía con los ingredientes, el carácter histórico de la región y la calidez de su hospitalidad convierten a Atlixco en un destino que merece ser descubierto lentamente. Y qué mejor manera de hacerlo que comenzando por su gastronomía.
El valor de mantener vivas nuestras tradiciones
Al terminar la tarde, quedó una sensación muy clara: el Chile en Nogada sigue siendo mucho más que uno de los grandes platillos de México. Es una excusa para reunirnos, celebrar la temporada y recordar la importancia de nuestra herencia culinaria.

La Onceava Comida de Chiles en Nogada de Tesoros de México Puebla consiguió precisamente eso. En la belleza de Hacienda Santo Cristo, rodeados de música, buena compañía y sabores profundamente mexicanos, vivimos una tarde que celebró el pasado, el presente y el futuro de la gastronomía poblana.









