
Mi camino hacia Txispa comenzó atravesando el valle de Atxondo, en el corazón del País Vasco, donde las montañas parecen abrazar pequeños pueblos que conservan intacto el ritmo de la naturaleza. Conforme avanzaba por los caminos rodeados de verde, tuve la sensación de que la velocidad del mundo quedaba atrás. Llegar a Txispa es aceptar una pausa; una invitación a escuchar el viento, observar el humo elevarse entre los árboles y preparar los sentidos para una experiencia que trasciende la gastronomía.
Por Melanie Beard

Profunda conexión con la tierra
El restaurante ocupa un caserío centenario situado sobre una colina desde donde el paisaje se despliega con una serenidad extraordinaria. Piedra, madera y fuego dialogan con una naturalidad absoluta, creando un espacio donde la arquitectura parece haber nacido del propio valle. Todo transmite una profunda conexión con la tierra, con las estaciones y con el paso del tiempo.

La experiencia invita a abandonar la mesa en distintos momentos para adentrarse en la cocina, donde el chef prepara algunas de las creaciones frente a los que tenemos el gusto de conocer esta joya culinaria. Observar el trabajo de Tetsuro Maeda resulta fascinante. Su sonrisa permanente, su cercanía y la pasión con la que explica cada plato convierten la cocina en un espacio de conversación. Entre brasas, humo y silencios cuidadosamente respetados, comparte la inspiración detrás de cada preparación con una humildad que hace aún más extraordinario su talento.
Creatividad en cada platillo
Cada creación aparece como una pequeña revelación. Uno de los primeros bocados fue un sorprendente caviar caliente que desafía cualquier expectativa: intenso, sedoso y delicadamente untuoso. Después llegó un atún fresco acompañado de flores, donde la pureza del producto encuentra un contrapunto vegetal lleno de ligereza. Los camarones revelaron otra dimensión del fuego, con una cocción precisa que potenciaba su dulzura natural, mientras que la carne añejada alcanzó uno de los momentos culminantes de la noche: profunda, elegante y marcada por las brasas con una intensidad difícil de olvidar.

Existe una delicadeza extraordinaria en la manera en que conviven las raíces japonesas del chef con el territorio vasco. Cada plato parece establecer un puente silencioso entre ambas culturas. La precisión, el respeto por el producto y la sensibilidad estética dialogan constantemente con la leña, el paisaje, el huerto y la tradición gastronómica del valle. El resultado posee una identidad completamente propia.
Experiencia líquida
La experiencia líquida acompaña esa filosofía con la misma sensibilidad. A lo largo del menú aparecieron kombuchas elaboradas con gran complejidad, fermentaciones, infusiones y una selección de vinos que acompañaban cada tiempo con absoluta armonía. Entre ellos, un elegante Vega Sicilia 2023 aportó profundidad y equilibrio a uno de los momentos más memorables de la cena. Cada maridaje parecía ampliar el relato del plato, descubriendo nuevos matices sin eclipsar nunca su esencia.

El huerto constituye otra pieza fundamental del universo Txispa. A pocos metros del restaurante se cultivan más de ciento setenta variedades de vegetales que nacen directamente de este valle, convirtiéndose en protagonistas silenciosos del menú. La cercanía con la tierra se percibe en la intensidad de los sabores y en la extraordinaria frescura de cada ingrediente. Cada hoja, cada flor y cada raíz parecen llegar a la mesa con una historia propia.
Cocina con ‘chispa’
El significado del nombre Txispa nos habla sobre esa pequeña chispa de la que habla el chef va mucho más allá del fuego que alimenta la cocina. Es la emoción que permanece cuando termina la cena, el instante inesperado que queda grabado en la memoria y que transforma una gran comida en un recuerdo imborrable.
Al finalizar la experiencia salimos nuevamente al exterior. Frente a nosotros, las montañas permanecían inmóviles bajo la última luz del día. Con una taza de té preparado con hierbas del propio huerto entre las manos, contemplé el paisaje en absoluto silencio. Fue entonces cuando entendí que Txispa consigue algo extraordinario: hacer que el fuego, la naturaleza y los sabores hablen un mismo lenguaje.

Para más información: Txispa













