
Generalmente, las experiencias gastronómicas comienzan en la cocina; pero otras empiezan mucho antes, con una historia que ha pasado de generación en generación. En Asian Bay, cada receta refleja décadas de tradición familiar y un profundo respeto por la auténtica cocina china. En el marco de su aniversario, regresé para descubrir por qué este restaurante continúa siendo uno de los grandes referentes de la gastronomía oriental en la Ciudad de México.
Por Melanie Beard
El legado de una familia pionera
La historia de Asian Bay está íntimamente ligada a la de la familia Chiu, una de las más importantes dentro de la gastronomía china en México. Todo comenzó en 1946 con la apertura del legendario Restaurante Shanghai Centro, el primer restaurante del Barrio Chino de la Ciudad de México. Durante décadas, aquel emblemático establecimiento fue mucho más que un restaurante: se convirtió en el punto de encuentro de la comunidad china que llegaba al país y ayudó a dar identidad al hoy famoso Callejón de Dolores.

Ese legado continúa vivo en Asian Bay bajo la dirección del chef y propietario Luis Chiu, quien ha sabido llevar la tradición familiar hacia una nueva generación. Reconocido como uno de los jóvenes cocineros más destacados del país, ha recibido importantes distinciones nacionales e internacionales, consolidando al restaurante como uno de los máximos exponentes de la auténtica cocina china en México.
Un recorrido por los sabores de China
La comida comenzó con unos spring rolls dorados a la perfección, ligeros y crujientes, seguidos por dos extraordinarias versiones de dumplings. Los primeros, rellenos de camarón, destacaban por su delicadeza y frescura; los segundos, de carne con un agradable toque picante, ofrecían una profundidad de sabor que invitaba inmediatamente al siguiente bocado.

Las costillas de cerdo al horno con salsa BBQ oriental confirmaban el dominio de la cocina sobre las largas cocciones. La carne, tierna y jugosa, absorbía los matices dulces y especiados de la salsa hasta desprenderse prácticamente del hueso.
El ritual del Pato Beijing

El gran protagonista de la experiencia fue el extraordinario Pato Beijing laqueado, preparado personalmente por el chef Luis Chiu frente a la mesa. Con movimientos precisos, el chef deshuesa cuidadosamente el pato y comienza a construir cada servicio utilizando delicadas crepas de harina, lechuga fresca y la clásica salsa hoisin. La piel, intensamente crujiente y brillante, contrasta con la jugosidad de la carne, creando uno de los grandes clásicos de la gastronomía china en su máxima expresión. La experiencia continúa con una segunda presentación igual de memorable: el pato servido dentro de suaves buns al vapor, donde la textura esponjosa del pan envuelve la intensidad de la carne y crea un equilibrio perfecto entre tradición y confort.
El maridaje perfecto
Para acompañar la comida disfruté una Lady Mandarin, una cerveza artesanal ligera y refrescante con delicadas notas cítricas de mandarina. Su perfil fresco limpiaba el paladar entre cada platillo y armonizaba especialmente bien con la intensidad del pato y los sabores especiados de la cocina, convirtiéndose en un excelente complemento para el recorrido gastronómico.

El arte de la alta cocina China
Asian Bay representa una historia de identidad, familia y pasión por preservar una de las gastronomías más antiguas del mundo. Cada platillo honra recetas transmitidas durante generaciones, mientras el servicio cercano y la presencia constante del chef convierten la comida en una experiencia profundamente personal.

Asian Bay continúa demostrando por qué sigue siendo un referente de la auténtica cocina china. Su extraordinario Pato Beijing, la calidad de sus ingredientes y el legado de la familia Chiu hacen que cada visita sea también un recorrido por una historia que comenzó hace casi ocho décadas y que sigue escribiéndose, bocado a bocado.
Para más información: Asian Bay










