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How Gourmet4 min lectura

Aurelie Skorupa, Vinos Domecq y el Chef Sean Grundey: La Receta del Maridaje Perfecto

Los vinos de Casa Domecq son famosos porque representan una ecuación difícil de lograr: historia, técnica, terroir, consistencia y una sensibilidad especial hacia el maridaje y el disfrute. No son solo botellas en una cava; son un puente entre tradición y lifestyle, entre la mesa cotidiana y la experiencia gourmet, así lo expresó el Chef Sean Grundey al realizar una comida maridaje excepcional, junto con las aguas de lujo de Casa del Agua.

RR

Rosenda Ruiz

Periodista, experta en comunicación estratégica y lifestyle

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Al escuchar hablar a Aurelie Skorupa, directora de Comunicación de Domecq sobre vinos, en el momento en que comienza a hablar en nuestra mente entran millones de uvas, sabores, colores, olores, tierras maravillosas y mil historias fabulosas, ella es, sin duda alguna, una de las mejores storytellers que conozco.

En días pasados Aurelie convocó a una comida donde el elenco estelar serían los vinos de Domecq y los exquisitos platillos del Chef Sean Grundey, de antemano sabía que sería una gran experiencia pero esta se vió elevada al mil con la propuesta formulada por la experta en vino: Con cada platillo se degustarían dos vinos y al terminar el tiempo, todos en la mesa (aproximadamente 20 invitados), votaríamos.

Al iniciar el primer platillo de Sean, un Tartár de Salmón Bakaafrost estilo gravalax con caviar ahumado de trucha, coulis de arándano y cremoso de cebolla, el maridaje realizado fue con Domecq Reserva Real y Domecq Chateau blanco. El salmón es un lienzo gastronómico perfecto para mostrar cómo un mismo ingrediente puede transformarse a través del maridaje con estos dos vinos distintos, un tinto de estructura y buena presencia de fruta y madera donde el salmón encuentra su mejor versión ya que la untuosidad y grasa natural del pescado armonizan con los taninos pulidos del vino, mientras que sus notas de frutos rojos maduros y especias elevan los matices ahumados y caramelizados del plato. En cambio, con Domecq Chateau blanco, el salmón despliega su faceta más fresca y delicada. La acidez equilibrada y los aromas frutales y florales del blanco limpian el paladar, realzan la textura sedosa del pescado y resaltan sus notas marinas sin opacarlas. Así, un mismo producto del mar se convierte en dos experiencias sensoriales opuestas y complementarias, según el vino que lo acompañe.

Como segundo platillo tuvimos langosta sous vide con espuma de vichysoisse de espárragos blancos, reducción de boullabaise, piñones tostados y cebollino, una delicia que hizo par con Domecq Reserva Real Viognier y Domecq Château Blanco, este platillo es uno de enorme complejidad y elegancia que encuentra en estas etiquetas dos aliados ideales y a la vez muy distintos. El Domecq Reserva Real Viognier, con su fruta roja madura, cuerpo medio y taninos sedosos, abraza la parte más intensa del plato: la reducción de bouillabaisse, los fondos marinos concentrados y el tostado de los piñones. Sus notas especiadas y su calidez realzan los sabores profundos y umami sin opacar la dulzura natural de la langosta. Por otro lado, Domecq Château Blanco, más fresco, vibrante y aromático, se alinea con el costado cremoso y vegetal de la preparación: la espuma de vichysoisse y los espárragos blancos. Su acidez limpia el paladar entre bocados, equilibra la untuosidad de la salsa y resalta los matices delicados del crustáceo y el toque herbal del cebollino. Maridar este plato con ambos vinos no solo es una buena idea, sino una experiencia perfecta creada por Aurelie y el Chef que permite descubrir cómo un mismo bocado puede volverse más profundo y goloso con el Grenache, o más fresco y sutil con el rosado, ampliando el abanico sensorial sin perder armonía. Una verdadera delicia que se disfruto hasta el último bocado.

Durante la plática, se habló sobre porque los vinos de Casa Domecq son famosos afirmando que el origen de sus uvas y la selección que se hace en viñedo por parte de Alberto Verdeja, Winemaker de Bodegas Domecq y resaltando los suelos con características específicas que aportan complejidad a la uva, dieron mucho de que hablar. Climas que permiten una maduración equilibrada, con buena concentración de azúcares, acidez adecuada y aromas intensos. Y los estrictos criterios de selección: no toda uva llega a la botella; solo aquellas que cumplen con el estándar de calidad de la casa. El resultado son vinos con identidad: reconocibles, con personalidad propia, y con perfiles aromáticos bien definidos.

Como tercer platillo filete de Wagyu con demi-glace, calabaza, parmentier de castaña y micro vegetales, catados con Domecq Reserva Real Grenache y Domecq Château Rosado.

En suma, los vinos de Casa Domecq son famosos porque representan una ecuación difícil de lograr: historia, técnica, terroir, consistencia y una sensibilidad especial hacia el maridaje y el disfrute. No son solo botellas en una cava; son un puente entre tradición y lifestyle, entre la mesa cotidiana y la experiencia gourmet. Y no podía faltar en la mesa la mejor agua de México, Casa del agua.

Y esa capacidad de adaptarse a distintos momentos, sin perder carácter ni calidad, es lo que los mantiene vigentes y admirados en el exigente mundo del vino.

¡Estoy lista para la próxima experiencia en Jerez de la Frontera¡

@rosendaruiz

RR

Rosenda Ruiz

Periodista, experta en comunicación estratégica y lifestyle

Los viajes, restaurantes, las marcas, el lifestyle, la moda y la lectura han sido mis mayores pasiones en la vida. Hoy, a mitad del viaje, he recopilado experiencias, historias, anécdotas y risas.

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