La comida, realizada en un entorno exclusivo, reunió a invitados especiales para vivir una experiencia donde cada elemento fue cuidadosamente orquestado.
La experiencia destacó por la armonía entre la alta cocina contemporánea y la tradición vitivinícola, resultado de una alianza que elevó cada tiempo del menú a través de un maridaje preciso y sofisticado. Bodegas Domecq, con una sólida trayectoria en la producción de vinos en México, reafirmó su compromiso con la excelencia al acompañar esta propuesta con una cuidada selección de etiquetas que aportaron carácter, equilibrio y profundidad a la experiencia.
Durante la comida, se degustaron vinos emblemáticos de la casa, entre ellos Domecq Château Blanco, Domecq Reserva Real Grenache, Reserva Real Viognier y Domecq Château Rosado, cada uno seleccionado estratégicamente para resaltar y complementar las notas, texturas y matices de los platillos diseñados por el chef. Estas etiquetas no solo acompañaron el menú, sino que se integraron como protagonistas en el diálogo sensorial, elevando cada momento de la experiencia.


















