Por Alexis Beard

En la elegante localidad costera de Getxo, a pocos minutos del corazón de Bilbao, se alza un palacio suspendido entre la historia y el mar. Palacio Arriluce Hotel, miembro de The Leading Hotels of the World, forma parte de una de las colecciones hoteleras más prestigiosas del mundo, integrada por propiedades independientes reconocidas por su excelencia, autenticidad y profundo sentido del lugar.
Leading Hotels of the World: autenticidad pura
Su incorporación a esta selecta organización reafirma el carácter excepcional del hotel y su visión contemporánea de la hospitalidad de lujo. El palacio ocupa una de las construcciones más emblemáticas de la costa vasca: un antiguo palacete levantado en 1912 sobre los acantilados de la Bahía del Abra, convertido hoy en uno de los grandes refugios del norte de España.
Su silueta, inspirada en un castillo medieval y rodeada de jardines que miran hacia el Cantábrico, conserva el espíritu aristocrático de la época dorada de Neguri. La propiedad fue concebida por el arquitecto José Luis Oriol para la familia Ybarra, una de las grandes dinastías industriales de Vizcaya, y durante más de un siglo permaneció como símbolo de la sofisticación de la alta burguesía vasca. Tras una cuidadosa restauración, el edificio abrió sus puertas como hotel de gran lujo respetando elementos originales como vitrales, maderas nobles y piezas históricas integradas en una propuesta contemporánea.

Interiorismo y diseño
El interior de Palacio Arriluce Hotel abraza una estética refinada donde conviven influencias británicas, referencias Art Déco y guiños al universo creativo de William Morris. Cada una de sus habitaciones y suites posee identidad propia; algunas miran hacia el puerto y el mar, mientras otras se abren a jardines privados o a la tranquilidad de la vegetación que rodea el palacio. Obras de artistas contemporáneos y una cuidada selección cromática aportan una sensación artística y serena en cada estancia.

Los sabores del País Vasco
La experiencia gastronómica ocupa un lugar esencial dentro del hotel. El chef vasco Beñat Ormaetxea dirige una cocina que rinde homenaje a los sabores tradicionales del País Vasco desde una mirada actual, en una propuesta donde el producto local y la excelencia de la bodega adquieren protagonismo absoluto. El restaurante Delaunay se ha convertido en uno de los espacios más atractivos del hotel, mientras el antiguo oratorio del palacio hoy alberga un íntimo bar de atmósfera elegante y silenciosa.
Atardeceres sobre la Bahía del Abra
Entre los rincones más memorables del hotel destaca su terraza con piscina infinita frente al mar, concebida para contemplar los atardeceres sobre la Bahía del Abra. También sobresale su exclusivo Croquet Club, uno de los pocos campos oficiales de croquet en España, una referencia al pasado anglófilo de la familia original y al refinamiento social que marcó la vida en Neguri durante principios del siglo XX.

El bienestar encuentra espacio propio en el spa y área wellness del hotel, donde tratamientos personalizados, gimnasio y zonas de relajación dialogan con la calma natural del entorno. La sensación general es la de habitar una residencia privada frente al océano, donde el lujo se expresa desde la serenidad y la atención al detalle.
La belleza del País Vasco
La ubicación de Palacio Arriluce permite descubrir tanto la tradición marinera de Getxo como la energía cultural de Bilbao. A corta distancia aparecen el Puente Bizkaia, las playas de Ereaga y el casco pesquero del Puerto Viejo, mientras el Museo Guggenheim Bilbao y la vibrante escena gastronómica bilbaína completan la experiencia.
Frente a las aguas del Cantábrico, Palacio Arriluce recupera la elegancia clásica de las grandes residencias europeas desde una mirada íntima y contemporánea. La historia de la región, la arquitectura señorial y la esencia marítima del País Vasco conviven en una propiedad donde cada espacio invita a vivir Bilbao desde la calma, el arte de recibir y la belleza serena del norte de España.













